domingo, 25 de marzo de 2012

El Haiku de la rana

Triste destino el de la rana.
Siendo pequeña solo existe como un renacuajo, sin saber a esa altura si será pez o va para batracio.
Nace y crece en un estanque de agua poco transparente, para que un día algún muchacho la case y la venda a algún restaurante de dos tenedores para el plato especial de los sábados: "patas de rana al ajillo".
Peor aún, que sea llevada al laboratorio del colegio para ser descuartizada viva por los alumnos de segundo año del normal 5 de Villa Rosa.
O quizás morir de amor, sí sí, morir de amor intentando cruzar la ruta para alcanzar el charco vecino en busca de su amada y ser aplastada por el expreso Luján de la tres de la tarde que la remacha contra el asfalto con el doble eje.
En fin, solo valoriza la dura vida de la rana saberse fuente de inspiración de algún haijin y morir en un haiku que perdure en el tiempo.

"Un viejo estanque
La rana salta
plop"

(Matsuo Basho)

¡¿Qué papel jugamos?!

La sensación más extraña es cuando lo que queres decir no te sale.
Como cuando te gusta la chica de la panadería, que con una sonrisa te pregunta:
-"¿quién sigue?". Y uno le contesta.

-"3/4 de milonguitas y galleta marinera sin sal"; cuando en realidad, simplemente era contestarle con un:
-"Buen día!!".
O como cuando esperaba mi turno en la farmacia, una niña delante mío pedía:  -Piedra Pomes, Curitas, un esmalte y pastillas de carbón para la abuela; cuado solo debio decir:
-"... un test de embarazo".
O cuando mi señora me dice:
-¿Me llevas hasta el centro a dar una vuelta? y en verdad lo que me quiere decir es:
-"Claro, para juntarte con tus amigotes todos los sábados despues de la siesta en el bar a jugar a las cartas, tenes tiempo, pero para llevarme a tomar un helado no tenes tiempo!!".
El enojo, el amor, el miedo, los sentidos. Pareciera que no se los puede describir con palabras, pero, cuanta gente "caliente" encontramos caminando por la calle, cuantas parejitas "chapando" en las esquinas. De alguna forma se lo comunican al otro, se lo hacen saber, ¿o tendremos poderes extra sensoriales??.
Como decirte que... en realidad lo que necesito es... pucha!! Si no fuera por el tiempo apremiante, que solo se cuenta en segundos, lo diría con más detalle... ma' si:
-"Vieeeja, no hay más papeeel!!!".

¿Cómo llegué?

Que pregunta amplia.
Para poder acotarla me ajusto a los últimos instantes de mi vida, es decir... hoy.
Tipo 8 de la mañana peleaba entre la fiaca y el despertador, que insistente gritaba "LEVANTATEEE".
Tenía como objetivo del día... todavía no me despabile, ya pensare en el objetivo.
Salir de casa fue más fácil. El auto esta casi programado, se dirige automaticamente (una falacia) hacia la oficina. En el camino trataba de fijar el objetivo del día.
Octavio, Octavio, Octavio, casi hipnoticamente se repetia ese nombre.
Claaaro!!
De pronto me desperté.
Hoy es el taller de escritura al que me invito Octavio!!!.
Ya tenía el objetivo del día.
El resto es breve, sali de la oficina, doble la esquina, camine hasta el 88 de la calle Moreno, delante mío, a unos metros, una señorita, entre enojada y perdida, leía los números de la altura de la casas, por lo que deduje que el taller tendría al menos dos objetivos, la señorita desconocida y yo.

Ya no están

Que sabado aburrido.
En el rincón del dormitorio se apilaban cajas de juegos de mesa, debajo de otra pila de viejas revistas, "el Gráfico", "el Tony", "Humor", "Satiricón", "D'artagnan" entre otras.
Al sobrevolar el rincón con la mirada, la propuesta para matar el aburrimiento parecía resumirse entre lo lúdico y la lectura.
Todo hacía disparar a los recuerdos, ... de tardes de juego con los chicos de la cuadra, despues de la leche de las cinco jugar al ludomatic, al tutti fruti, a la casita robada. O dejarnos atrapar por las revistas con historietas o las de humor pícaro.
Esos recuerdos me hacen pensar en lo que está y ya no está.
Los juegos, las revistas, están.
Los recuerdos, están.
Las no ganas de aburrirme, está.
Los amigos de la cuadra, ya no están, la inocencia de la niñez, ya no está. Las fuerzas para seguir peleandole a la vida, ya no están. Mis hijos, mi familia, ya no están.
Solo me quedan los años vividos y los minutos por vivir, esperando reencontrarme con los que ya no están.

Micro Cuentos

El rincón de la habitación mayor era el refugio de las historias tenebrosas que jugaban en sus sueños más infantiles.

De chico siempre me asustaron las historias de terror, pero esclavo de mis temores, mis sentidos se agudizaban ante una nueva historia tenebrosa de las que solía contar mi tío Raúl.

                                         ---------------------------

 La sola idea de sentirse engañado hacia desvanecer la idea del suicidio que aparecía cada domingo y desparecía cada lunes.

                                         ---------------------------

La redondez de su figura remite a un mate galleta, que luego de ser curado proporciona placer a los amantes que la toman entre sus manos.

Quien soy

A última hora del jueves, el teléfono comenzó a sonar insistentemente.
Cansado del día trabajado, se me hacía intolerante dejarlo sonar muchas veces.
-Hola!!! (dije con vos firme y casi gentil).
-¿Se encontraría el Sr. Carlos Fernández? Se escucho del otro lado del tubo. Era una voz joven, curiosa, casi insolente.
-Él habla.
-Lo molesto unos minutos, ¿queríamos saber si podemos entrevistarlo? Somos un grupo de alumnos de la misma escuela de la que Ud estudio y es un referente con historia dentro del establecimiento.
Mi silencio comenzaba a hacer eco hasta que vuelvo a escuchar la voz joven.
-¿Sr. Carlos está ahí?
- Sí, sí. ¿Les parece bien el sábado por la mañana?
-Perfecto, ya tenemos su dirección, la conseguimos por Internet. A las 10 estamos llegando. Que pase bien.
Mi cabeza comenzó a retroceder en el tiempo tratando de encontrar algún motivo valido para justificar la entrevista.
¿Sería por mis bajas calificaciones de los últimos 3 años del bachiller, que figuraría en los records del colegio?, ¿sería por mi habilidad deportiva para jugar en la posición de arquero, tanto en el futbol como en el handball?, “El mejor arquero del Santa, hasta la fecha” decía el epígrafe de la foto de aquel periódico local, allá por los 80, donde se me veía levantando la copa de campeones provinciales.
¿Sería por mi apodo, el cual hace referencia (históricamente) a mi contextura? “El Oso del Santa”.
Hasta el cura de la parroquia homónima me llamaba por el apodo.
O tal vez por ser uno de los dos disc jockeys que pasaron música bolichera en los bailes escolares durante tantos años. “DiiYeeii” le dicen ahora.
Nosotros pasábamos música, éstos ahora “Tocan” música. Si Pappo viviera!!!
En fin, no encontraba momentos, ni motivos, ni excusas para justificar que estos jóvenes aspirantes a periodistas y locutores se interesen y quieran entrevistarme para el periódico escolar o quizás para la radio de circuito cerrado que fundamos en la escuela en los 90; la que me inspiro a estudiar locución, profesión que hoy amo y ejerzo.
¿Sabrán realmente quién soy? ¿O se habrán confundido?

La Sombra (Un cuento fantástico)

Con el correr de los días mi cabeza se enroscaba cada vez más. Sentía la necesidad de liberarla.
En el mercado de lo imposible, la paciencia ya cotizaba en euros y la reserva que tenía para casos extremos ya la había consumido.
“LA SOLEDAD NO ES BUENA CONSEJERA”, frase que escuche infinidad de veces y que a mí me asustaba un poco, pero con el correr de los años se fue tornando una buena opción.
Como buen pisciano, creía en soluciones cuasi mágicas, fantásticas, imposibles. Pero en el universo de lo imposible, existen puertas que se abren ante nosotros y nos convierten en los únicos responsables de nuestras decisiones.
En ese edificio abandonado por el tiempo, donde supieron funcionar empresas multinacionales con decenas de empleados, hoy solo resiste mi oficina, el resto de los despachos estan abandonados, llenos de papeles tapados por una gruesa capa de polvo. Mi trabajo es mantener funcionando una vieja central telefónica que comunica al pueblo donde vivimos con el resto del mundo.
En la calurosa oficina donde trabajo, la jornada se torna imposible, no hay ventilador que resista. La piecita de atrás, que hace las veces de deposito y archivo, se convierte en el bálsamo refrescante que me ayuda a palear el calor de un verano crudo e implacable. El sol nunca calienta sus paredes y no tiene ventanas, solo la puerta de acceso, archivadores, papeles, biblioratos y más papeles. La vieja silla giratoria se convertía en el sillón de los dioses para una reparadora siesta al fresco de las manchas de humedad.
Cada vez que despertaba sobresaltado por la chicharra de una llamada fallida, solía pegar un salto y correr hacia el fondo del cuarto encarando esa sombra en la pared que se asemejaba a una puerta y que solo al tacto con la fría pared me hacia reaccionar que debía retomar el sentido contrario para salir por la ruidosa puerta de chapa oxidada.
La acción se repetía una y otra vez. Nunca me pregunté porque sucedía, que era lo que me impulsaba hacia esa sombra.
¿La soledad estaría haciendo de las suyas?, ¿tendrían razón los que profesaban aquella frase?, “LA SOLEDAD NO ES… “
Un día, sin darme cuenta la sombra había cambiado, parecía una puerta entreabierta, hasta podía ver un reflejo de luz del otro lado.
Por varias semanas desistí de mi siesta.
Una tarde de marzo, donde el calor del asfalto desinflaba las ruedas de las bicicletas del repartidor de diarios y el delivery, me envalentone y volvi a entrar al cuarto.
No había destellos, todo estaba en calma, respire profundo el fresco húmedo del cuarto y me dormí.
Al sonar la chicharra, pegue un salto y atravesé la puerta. Ya no era mi oficina, no era mi edificio, no había humedad, no había calor. Solo la sensación de bienestar que se siente cuando uno encuentra su lugar en el universo.

lunes, 5 de marzo de 2012

El Zurdo

El despertador sonó apenas dos veces y él ya lo apagó.
Se levanto rápido para que su mamá no se preocupe y siga durmiendo. El día había llegado y los nervios le estrujaban el pedazo de pan que había empujado con el mate cocido que tomo de un sorbo en su estomago.
La mañana estaba fría, había niebla; con paso ligero llego hasta la parada de colectivos en la avenida, donde una cola de seis personas parecía esperarlo.
Tras una hora y media de viaje entre almas somnolientas, llego al centro de la ciudad capital.
Estaba justo con el horario, una señorita lo recibió con una sonrisa y casi al instante le entregaba un formulario que debía llenar antes de la entrevista.
El trabajo parecía prometedor. Con el sueldo podía permitirse proyectar algunos sueños a corto plazo: comprarle un vestido nuevo a su madre para que vaya a la iglesia los domingos, arreglar el vidrio roto del baño por el que se colaba una ventolera helada cada vez que se bañaba, encarar la nocturna para hacer el secundario, en fin, podía soñar, como hace tanto que no lo hacía.
Nombre, Apellido, Nacionalidad… señas particulares.
-          ¿Pongo lo del tatuaje en el pecho? (Un corazón alado)
-          No, si me van a dar un uniforme para que lo voy a poner.
Otra pregunta molesta.
-          Padre, Madre, ¿viven?
Responder a esto era remover cosas de su infancia que creyó haber superado, pero esas preguntas daban cuenta de que aún estaban dando vueltas en su cabeza.

Perder el tiempo

Que ganas tenés de perder el tiempo!!!.
Si supieras que querés, en realidad tratarías de hacerlo. Pero no, estas sentado ahí, frente a esto, que seguramente no te va a decir nada. Sin otro motivo que la espera de algo que quizá nunca llegue.
Yo tampoco te voy a contar nada.
Por lo que puedo imaginar te carcome lo suficiente la paciencia como para esperar lo inesperado.
Si sos cauto, cortes y considerado, me animo y te lo cuento.

…El otro día, sin saberlo, me paso algo muy extraño.
Eran como las cuatro de la tarde, me encontraba caminando por las calles del centro de Montevideo, y ante la persistente terquedad de mi boca de no emitir sonidos, mi cabeza pensaba a los gritos. Pensaba, cuando fue la última vez que alguien me devolvió un saludo, un …pase ud.!, Sra. Suba ud. Primero!, buen día!, o simplemente: “holaaa”. Lo malo es que no tenía recuerdos cercanos de ningún tipo que me contestasen a tal duda.
Ni siquiera la gente mayor devuelve “amabilidades”, se olvidaron de las buenas costumbres, quizá por los años de malos tratos vividos o por como se los ignora a diario.
La cuestión es que el último registro que me viene a la memoria es, apenas, un mmhh!!! del Sr. Que limpia los baños en el Café “Tortoni”, cuando fui a ver a Dolina en el 2005, luego de agradecerle el papel higiénico que me dio, para borrar las secuelas de los morrones de la pizza especial que nos comimos en “Dippapo D’Oro” frente al obelisco, antes de ir al Tortoni.
Pero ocurrió lo inesperado; con 32 grados a la sombra, las calles de Ciudad Vieja, en Montevideo, se derretían cual pan de manteca a baño maría. Y apareció ella. Cuarenta y tantos, vestido traslucido blanco, cabellos rubios (teñidos) y de cada mano un gurí, dos varoncitos de entre 3 y 5 añitos.
Ella venía, yo iba, y un jeep destartalado estacionado en la vereda se interponía entre nosotros. Llegamos casi al mismo tiempo, al jeep digo. Con cara de suspenso me miro, y por telepatía llegue a escuchar que me decía: “que hago”, y le respondí con vos firme y varonil: “adelante”, quedándome inmóvil para que pase ella con los gurises.
Como disfrute de la enorme sonrisa que se le dibujó en el rostro. Al mismo tiempo me respondió con un “muchas gracias”.
Lo mío siguió con un: “de nada, que pase bien”.
Con un esfuerzo enorme evite darme vuelta, pero la carne es débil, y entonces, al verla irse con su traslucido andar que sugería más de lo que mostraba pensaba que todo hubiera sido diferente si…
“Que los parió”, esperame un cachito, después te cuento, un ratito esperame, ya vengo…
Para que comí pizza especial de nuevo!!!

Trabajo

Tratar de tener todo configurado, sincronizado, todo "compatibilizado" (uff!! que palabrita) parece fácil, pero no lo es. Es como tratar de que todos tus conocidos, los del club, los del trabajo, los de bonsai, los de estética corporal y spinning, se lleven de maravilla, cuando en realidad son completamente "incompatibles".
Para eso no hay software que los cuaje, los ligue, los una.
Lo mismo me pasa con las cuentas de correo, con este blog o el Blog de la otra compañía; que si escribo acá no se actualiza allá, que patatin, que patatan.
Y bueh!!, abrá que seguir lidiando con la tecnología, aunque pensandolo bien, los de bonsai nada tienen que ver con la tecnología, y a los veteranos de futbol 5 no le vengas con la "pley".
En fin, solo resta seguir con el trabajo de compatibilizar todas nuestras tareas para que sigamos siendo un ente inseparable. Sino, uno de estos días me dejo el cerebro en la oficina, las piernas en el fulbito, las manos en bonsai y ahí no se con que les voy a seguir escribiendo.

Que pasen bien!!

Por si las moscas

Dice el dicho "Por si las moscas vuelan, ... hago tal cosa", a manera de excusa para hacer lo que seguramente no tendríamos que hacer. Como abrir el paragüas antes de que llueva. Seguro que estamos hasta buscando un complice para que la culpa no nos carcoma a nosotros solamente. Para que el dolor interior sea menos sublime, compartiendo el mismo con alguien.
Eso es lo que me pasa con este blog (nunca supe si debo escribir "BLOG" con b minúscula o B mayúscula). Necesito una excusa para escribir en él y para ello necesito un cómplice, o mejor aún, varios cómplices que en elgún arrebato de soledad culta, con ganas de matar el tiempo leyendo, lo haga pasando por éste Blog.
Siento cierta tranquilidad al abrir el paragüas sabiendo que estan del otro lado esperando la lluvia, que seguramente llegará.
Con el consabido estreñimiento que provoca la complicidad. Los saludo hasta la próxima entrada de éste, mi blog.

Por si las moscas, guarden un poco de soledad culta, o sea, ganas de leer, para más adelante.

Ta chauuuu!!!
Como dicen en Uruguay: "Que pasen bien".