Siendo pequeña solo existe como un renacuajo, sin saber a esa altura si será pez o va para batracio.
Nace y crece en un estanque de agua poco transparente, para que un día algún muchacho la case y la venda a algún restaurante de dos tenedores para el plato especial de los sábados: "patas de rana al ajillo".
Peor aún, que sea llevada al laboratorio del colegio para ser descuartizada viva por los alumnos de segundo año del normal 5 de Villa Rosa.
O quizás morir de amor, sí sí, morir de amor intentando cruzar la ruta para alcanzar el charco vecino en busca de su amada y ser aplastada por el expreso Luján de la tres de la tarde que la remacha contra el asfalto con el doble eje.
En fin, solo valoriza la dura vida de la rana saberse fuente de inspiración de algún haijin y morir en un haiku que perdure en el tiempo.
"Un viejo estanque
La rana salta
plop"
(Matsuo Basho)
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