A última hora del jueves, el teléfono comenzó a sonar insistentemente.
Cansado del día trabajado, se me hacía intolerante dejarlo sonar muchas veces.
-Hola!!! (dije con vos firme y casi gentil).
-¿Se encontraría el Sr. Carlos Fernández? Se escucho del otro lado del tubo. Era una voz joven, curiosa, casi insolente.
-Él habla.
-Lo molesto unos minutos, ¿queríamos saber si podemos entrevistarlo? Somos un grupo de alumnos de la misma escuela de la que Ud estudio y es un referente con historia dentro del establecimiento.
Mi silencio comenzaba a hacer eco hasta que vuelvo a escuchar la voz joven.
-¿Sr. Carlos está ahí?
- Sí, sí. ¿Les parece bien el sábado por la mañana?
-Perfecto, ya tenemos su dirección, la conseguimos por Internet. A las 10 estamos llegando. Que pase bien.
Mi cabeza comenzó a retroceder en el tiempo tratando de encontrar algún motivo valido para justificar la entrevista.
¿Sería por mis bajas calificaciones de los últimos 3 años del bachiller, que figuraría en los records del colegio?, ¿sería por mi habilidad deportiva para jugar en la posición de arquero, tanto en el futbol como en el handball?, “El mejor arquero del Santa, hasta la fecha” decía el epígrafe de la foto de aquel periódico local, allá por los 80, donde se me veía levantando la copa de campeones provinciales.
¿Sería por mi apodo, el cual hace referencia (históricamente) a mi contextura? “El Oso del Santa”.
Hasta el cura de la parroquia homónima me llamaba por el apodo.
O tal vez por ser uno de los dos disc jockeys que pasaron música bolichera en los bailes escolares durante tantos años. “DiiYeeii” le dicen ahora.
Nosotros pasábamos música, éstos ahora “Tocan” música. Si Pappo viviera!!!
En fin, no encontraba momentos, ni motivos, ni excusas para justificar que estos jóvenes aspirantes a periodistas y locutores se interesen y quieran entrevistarme para el periódico escolar o quizás para la radio de circuito cerrado que fundamos en la escuela en los 90; la que me inspiro a estudiar locución, profesión que hoy amo y ejerzo.
¿Sabrán realmente quién soy? ¿O se habrán confundido?
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